Jueves, 20 de octubre de 2005

Por: Raki | Política | Comentarios (15) | Referencias (0) Lecturas (393)
Como comentar el tema de la historia me da grima, paso.
Así que aprovecho para decirte que mi blog no es ya el que linkeas, que me he mudado...
Un saludo.
Muy bueno eso de "blogueros del mundo uníos!!".
judas | 21-10-2005 02:37:34
Ant1 | 25-10-2005 17:33:31
Raki | 25-10-2005 19:57:58
Parece mentira que in friky como tu no sepa clikar en una foto jaja
Sobre la noticia creo que habla por si sola, no hace falta hacer ningun comentario. Ya sabemos que hay mucha "gente" (por llamarles algo) sin cabeza.
DeR_BaSs | 27-10-2005 00:21:14
Carrillo si que fue cobarde al ser responsable de la muerte de 5000 personas, 300 de ellas niños, piensa en eso un poco.
Hispanicus | 30-10-2005 14:53:29
Isra | 30-10-2005 17:37:24
El problema es que lo de Paracuellos es MENTIRA, por mucho que lo repita un terrorista y su coro de fascistas.
Raki | 31-10-2005 16:51:33
Hispanicus | 31-10-2005 18:48:21
PARACUELLOS, COMO FUE
Ian Gibson
PROLOGO
Las heridas de la guerra civil sólo se curarán definitivamente cuando ambos bandos acepten la verdad de lo que pasó en sus respectivas retaguardias durante la contienda fratricida. Lo ocurrido en Madrid tuvo mucho que ver con la brutal represión que se llevaba a cabo en la otra zona, y acerca de la cual llegaban noticias diarias a la capital.
Eran momentos en los que las tropas enemigas, ya liberado el alcázar de Toledo, estaban casi a las puertas de Madrid, caían sobre la ciudad bombas lanzadas desde aviones italianos y alemanes, el general Queipo de Llano lanzaba cada noche desde Sevilla sus sanguinarias arengas radiofónicas y el pánico, el odio y la rabia cundían entre las clases populares. Sin un milagro la capital estaba perdida y sufriría la represión anunciada. La larga y a todas luces extraordinaria declaración de Santiago Carrillo, incluida en este libro, es elocuente en este sentido, y se puede complementar con el editorial publicado el 3 de noviembre de 1936 en la primera plana del diario madrileño La Voz:
El momento crítico
Se acercan a Madrid los que han fusilado a seis mil hombres, mujeres y niños en Sevilla; cuatro mil, en Granada; tres mil, en Cádiz; cinco mil, en Zaragoza; otros tantos, en Córdoba; dos mil, en Badajoz; ochocientos, en Almendralejo; un número incalculable, en Castilla y Galicia. Traen como vanguardia y fuerza de choque a moros y legionarios. Han prometido a unos y otros concederles, como premio de sus fatigas y peligros, dos días de saqueo libre en la capital de España.
¡Dos días de saqueo libre, madrileños! Pensad en lo que ello representa de horror.
Detrás de cabileños y mercenarios del Tercio marchan los jóvenes asesinos del «requeté» y de Falange. Vienen apercibidos para la gran matanza. Franco, en sus proclamas, ha anunciado, desde luego, que fusilará a sus prisioneros de guerra, a los veinticinco mil heridos y enfermos de los hospitales de sangre y a todos los que de algún modo hayan servido a la República.
Por cada fascista que haya muerto hará matar a diez republicanos, socialistas, comunistas y sindicalistas. No engaña a nadie. Anuncia lo que va a hacer, si el ejército del pueblo le deja entrar en Madrid.
Se calcula que Madrid, si es vencido, será teatro espantoso de cien mil inmolaciones. Se fusilará a cuantos hayan sido, o sean, milicianos, a todos los que desempeñan o desempeñaron cargos en círculos, comités, centros, agrupaciones, sociedades, comisiones de control, etc., adheridos al Frente Popular y a las centrales sindicales que dirigen el movimiento obrero hispano, a todos los que aceptaron puestos oficiales o representativos durante el primer bienio de la República y desde febrero a la fecha, a todos los que de alguna manera, activa o pasiva, han cooperado a la defensa del régimen y de la legalidad, a todos aquellos que las gentes de la quinta columna denuncian como izquierdistas o sospechosos de serlo.
Madrid será diezmado. De su millón de habitantes perecerá la décima parte. Así fue decidido por Franco, Mola, Gil Robles y consortes. Yagüe, el monstruoso Yagüe, el de los ametrallamientos en la plaza de toros de Badajoz, y su segundo, el feroz Castejón, son los encargados de llevar a cabo la bárbara carnicería. Tienen ya una larga experiencia. Recordemos las palabras pronunciadas por Yagüe cuando los falangistas de Badajoz le felicitaban por su idea de matar desde los tendidos del circo taurino de la ciudad extremeña a los dos mil hombres, mujeres y niños, presos allí por sus hordas:
«Esto ha sido un ensayo, que repetiré en mayor escala en la plaza Monumental de Madrid».
¿Bravatas? No. Amenazas que se cumplirán si los defensores de Madrid no ponen el corazón a la altura del peligro. Las alimañas con figura humana que asaltan, en estas horas decisivas, las posiciones que cubren los accesos a la capital de la República han probado, en tres meses largos de horribles crímenes, que no retroceden ante nuevos baños de inocente sangre española.
Que los milicianos que están en los frentes se acuerden de sus madres, hermanas, novias, esposas e hijas. Franco, Mola y sus cómplices se las han ofrecido, como el más precioso de los botines de guerra, a los moros y legionarios. Si se rinden o huyen, no sólo no salvarán sus vidas, sino que entregarán a la atroz lujuria de salvajes de África y apaches internacionales a los seres que son la alegría de su existencia.
El editorial, que termina con unas recomendaciones sobre la mejor manera de llevar una guerra, no alude para nada a los presos políticos hacinados en las cárceles de Madrid, y mucho menos a la necesidad de su eliminación. Tampoco en el resto del mismo número de La Voz correspondiente al 3 de noviembre de 1936 hay sugerencia o incitación alguna en este sentido. Siendo así, qué extraño que César Vidal, en su libro Paracuellos-Katyn. Un ensayo sobre el genocidio de la izquierda (Madrid, Libroslibres, 2005), haya podido afirmar que allí se puede leer el siguiente «llamamiento significativo»:
Hay que fusilar en Madrid a más de cien mil fascistas camuflados,unos en la retaguardia, otros en las cárceles. Que ni un quinta columna (sic) quede vivo para impedir que nos ataquen por la espalda. Hay que darles el tiro de gracia antes de que nos lo den ellos a nosotros.
Como es evidente, podría ser que Vidal, al precisar que el texto por él aducido se publicó en La Voz el 3 de noviembre de 1936, se equivocara de fecha e incluso de periódico, ya que su trabajo es sumamente descuidado. Sin embargo, nos arriesgamos a creer que ha sido así. El texto que cita tiene muchos puntos en común con el editorial de La Voz publicado aquel día, con la diferencia de que los 100.000 republicanos en peligro, según el diario, de ser fusilados por Franco se convierten ahora en ¡100.000 fascistas cuya eliminación se recomienda desde las columnas del mismo! No se puede escribir así la historia. Cuando se trata, sobre todo, de proporcionar responsabilidades, lo menos que se puede pedir a un investigador es que compruebe sus fuentes y las cite correctamente.
FICHA TÉCNICA
Título: Paracuellos: cómo fue
Subtítulo: La verdad objetiva sobre la matanza de presos en Madrid en 1936
Autor: Ian Gibson
Editorial: Temas de Hoy
Colección: Historia
Páginas: 296
Precio: 22 euros
Fecha de publicación: 13 de septiembre de 2005
Traigo a colación el libro de Vidal porque es todo lo contrario a un intento de conocer y difundir la verdad de lo ocurrido en el Madrid de noviembre y diciembre de 1936. Parte de la base de que los «rojos» son todos monstruos -así lo subrayan tanto el subtítulo como la cubierta del libro- y que el Partido Comunista había decidido tiempo atrás llevar a cabo un «genocidio» de burgueses españoles en el momento oportuno. En función de este dogma el autor picotea aquí y allá entre los periódicos de izquierdas del momento en busca de suculentas citas que apoyen sus argumentos. Y cuando encuentra algo que le parezca de utilidad lo sirve fuera de contexto, a veces truncado y a veces mutilado.
(...)
Quiero explicar que, después de releer el libro, me ha parecido correcto no modificar en absoluto el texto original. Que el tiempo se encargue de juzgar lo que conseguí -y lo que no conseguí- en su momento.
El libro pretendía ser rigurosamente objetivo -me interesaba la verdad, y sólo la verdad, de lo ocurrido en las cárceles de Madrid entre noviembre y diciembre de 1936-, y fue mi obsesión documentar cuidadosamente mis fuentes para que cada lector interesado tuviera la posibilidad de verificarlas. Creo que en ambos sentidos cumplí honradamente con mi cometido.
Soy consciente de que en mi libro hay lagunas. De que, por ejemplo, no fui capaz de conseguir una información suficiente sobre muchos de los nombres, hoy poco conocidos, que en él aparecen y que, en aquel Madrid de noviembre y diciembre de 1936, tuvieron un efímero papel de relevancia. Lamento, sobre todo, no haber podido entrevistar a Segundo Serrano Poncela, autor, después de la guerra, de importantes estudios literarios sobre Antonio Machado y Unamuno, y que nunca aclaró, que yo sepa, su actuación en las cárceles madrileñas durante la etapa estudiada en este libro (Serrano Poncela murió en 1976, antes de que empezara mi investigación).
Y termino donde empecé. Estoy más convencido que nunca, en estos momentos en que se habla tanto de la recuperación de la memoria histórica, de que sólo el reconocimiento de los atropellos cometidos en ambas retaguardias, basado en investigaciones rigurosas e imparciales de los hechos, hará posible la definitiva reconciliación entre los españoles. Escribí este libro con la sincera voluntad de contribuir, dentro de mis limitaciones, a tal proceso. Y, como dije antes, el tiempo será mi juez.
IAN GIBSON
Madrid, 9 de junio de 2005
Via www.informativos.telecinco.es
Raki | 01-11-2005 17:40:32
Santiago Carrillo desempeñó un buen papel durante la transición, bastante mejor que el PSOE, aunque a éste nadie le tomaba en serio sus radicalismos, mientras que al PCE nadie acababa de creerle su moderación. Fue el mejor papel en la vida del caudillo comunista. En función de él y de la reconciliación, casi todo el mundo prefirió olvidar otras historias siniestras.
¿Por qué ahora, un cuarto de siglo después, se le recuerda cada vez más en relación con los asesinatos en masa de Paracuellos? Por una razón muy sencilla: porque la izquierda, y él mismo, están inmersos en una campaña incesante por refrescar, con las peores intenciones, los antiguos crímenes y no crímenes de la derecha (meten en el mismo cajón de las “víctimas” a las que realmente lo fueron y a los castigados por asesinatos y terrorismo). La capacidad de rencor de la izquierda, a través de los años y de las generaciones, es sencillamente asombrosa. Y no menos su habilidad para sacar tajada política –y monetaria– de hechos que, sin necesidad de olvidarlos, debieran haber dejado de surtir cualquier efecto político.
Una de las más miserables mentiras de estos turbios jardineros del rencor es la de que “durante cuarenta años las víctimas han sido olvidadas y ya es hora de reivindicar su dignidad”. En los últimos diez años del franquismo ya las víctimas más recordadas empezaban a ser las izquierdistas, y la cosa ha ido in crescendo durante los decenios siguientes, hasta hoy. Lo que ha predominado de manera absoluta, y absolutamente abusiva en los medios de comunicación, y en toda esa literatura y arte de chiste que padecemos, es la referencia exclusiva a las víctimas de uno de los bandos. Las que han padecido en su dignidad y han sido condenadas al olvido han sido precisamente las otras. La derecha, en general, ha tragado, y una parte de ella, a base de callar –otorgando– en aras de una “reconciliación” unilateral, y por tanto falsa, ha llegado a comulgar con buena parte de las ruedas de molino al respecto. Tanto más cuanto que las administraba P. Preston, unánimemente reverenciado a derecha e izquierda, y uno de los mayores fraudes historiográficos de los últimos diez o quince años; o Santos Juliá, y otros de la misma cuerda.
Es muy lamentable tener que salir al paso de esta golfería, pero ya va siendo hora de hacerlo, porque si no, terminaríamos ahogados en la mentira más nauseabunda sobre nuestro pasado. César Vidal lo ha hecho hace poco, con Checas de Madrid, y habrá que insistir en ello.
Carrillo podría haber pasado a la historia fundamentalmente por su actitud constructiva en una época difícil, pero él y todos los demás parecen empeñados en convencernos de que si obraron entonces de manera sensata no fue por convicción, sino sólo por no haberse sentido con fuerzas para hacer lo que les pedía el cuerpo. Lo que está haciendo esa gente, desde Maragall a Anasagasti pasando por Llamazares y muchos socialistas, no enlaza con la transición. Enlaza con la rebelión antidemocrática de 1934, con Paracuellos o con el Pacto de Santoña. Ojalá encuentren entre los españoles todo el desprecio que merecen.Escrito por Pio Moa
Hispanicus | 04-11-2005 18:51:32
En caso de que la pistola de Cerdán fallase y él –el policía- quisiera sacar la suya, pensaba destrozarle la mano de un martillazo. Era un hombre joven, de facciones agradables, que al notar nuestra proximidad se levantó en actitud amable, creyendo, según indicaba su expresión, que íbamos a preguntarle algo. En ese momento Cerdán le disparó, no recuerdo si una o más veces. Los estampidos sonaron poco fuertes, y una bala debió de acertarle en el corazón. La sangre, saltando a chorros, le empapó inmediatamente la camisa y llegó a la guerrera. La expresión de su cara apenas tuvo tiempo de cambiarse en mueca de horror. El hombre cayó, despacio al principio, derrumbándose sobre su costado derecho. La escena era espantosa. Cerdán dijo: «Venga, vámonos», y salió. El cuerpo del policía, quizá ya cadáver, tapaba la funda de su pistola. Me incliné sobre él, lo volteé ligeramente para poner la funda al descubierto, y, procurando emplear los nudillos y no las yemas de los dedos, para no dejar huellas dactilares, la abrí y extraje el arma
Pio Moa, de profesion terrorista
Raki | 07-11-2005 19:41:34
Isra | 10-11-2005 22:34:42
Eso lo escribió dicho personaje para defender que el no había rematado al policia en el atentado que dio nombre al GRAPO, como decian los testigos presenciales , aunque no es lo que consigue, francamente. Al reves, demuestra lo que es, un asesino, independientemente de si dio el martillazo o "solo" organizó y participó en los atentados del GRAPO.
Puedes leer su relato completo aqui:
http://www.el-mundo.es/cronica/2004/431/1074518894...
Raki | 11-11-2005 15:04:34
Solo puedo decir que
VIVA SANTIAGO CARRILLO
VIVA LA REPUBLICA
nunca se nos olvidara lo que los falanjistas asquerosos nos hicieron
Itziar | 20-11-2005 13:58:43
Primero, antes de meterte con nadie, aprende a escribir. FALANGISTAS, OK????? aquí se ve la cultura de cada uno
yo | 22-12-2005 12:59:31
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